Día soleado (fragmento)

Cuanto hubiese dado esos días por regresar el tiempo atrás y volver a mi época de infante. En las noches, frente a mi casa, a la orilla de la calle custodiada por la oscuridad de la noche se encontraba un árbol, no era de mango, ni almendra, ni ceiba, ni de aguacate, ni ninguno de los árboles suntuosos y aromáticos que debería crecer en una tierra tan fértil como la mía, sino, más bien parecía un árbol común y corriente, cargado de lluvia, de frutos ausentes, de nidos de pájaros, un árbol de laurel, pequeño pero gigantesco en recuerdos, por ese motivo era mí árbol y de nadie más. Muchas noches sin estrellas me senté a sus pies, guitarra en manos a entonar canciones que me hacían recordarla. El árbol se alimentaba de mis sueños que flotaban en el aire cuando me pasaba horas enredado en mis propias especulaciones...
¡¡¡Feliz Cumpleaños!!!
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