martes, noviembre 17, 2009

Recapitulando

De un tiempo a la fecha he venido actualizando de manera periódica el blog. Esto no significa que lo plasmado aquí sea de fecha reciente. Lamentablemente cuando empecé a escribir a principios de 2004 desconocía completamente lo que eran los blog así que la mayor parte de lo que escribía lo hacía en papel, al querer poner un cierto orden a todo el caos establecido el trabajo era tal me resultaba difícil hacerlo, sobre todo por el tiempo que iba a tener para, en primer lugar digitalizarlo, después organizarlo y por último corregirlo ortográficamente, así que como era de esperarse lo fui dejando pasar hasta hace aproximadamente un mes que en un ataque de ocio decidí empezar. Este es mi mejor esfuerzo; por el momento son cinco categorías, las cuales explico a continuación:


* 24:20 .- Esta es quizá una de las mejores épocas que he tenido en cuanto a cantidad y, a mi parecer, en calidad. Si pudiera definirla con canciones sería La recuerdo así de Edgar Oceransky y la de Entrégame tu amor de La arrolladora banda Limón. Le denomino 24:20 porque fue a esa hora 12:20 am de un día del mes de Mayo que me di cuenta que por primera vez estaba enamorado, aunque si leen los escritos, no fui correspondido. Una noche más... sin dormir por andar pensando en quién sabe que persona. Duró 15 meses aproximadamente, o al menos eso creía.

* Gram Positivo .- Fue la época subsecuente a 24:20, le denomino así porque fueron los escritos que hice a lo largo de la carrera (gram positivo son aquellas bacterias que se tiñen de azul oscuro o violeta por la tinción de Gram, usada en el área de microbiología). En esta etapa conocí a una mujer muy linda con la que tuve la oportunidad de compartir 3 años y 11 meses de mi vida. No fue falta de amor fue falta de paciencia, como dice Becquer "Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados// una a arrollar, el otro a no ceder; // la senda estrecha, inevitable el choque... // ¡No pudo ser!". Si pudiera definirla con canciones sería con Antes de Jorge Drexler y con la de Amo de Axel Fernando.


* Ego.- Como la palabra lo dice es mi propia identidad y la relación que esta tiene con el medio. Digamos que son las cosas personales que puedo escribir en este blog, lo demás, amor-desamor, guerra-paz digamos que son relativos y un poco alejados de la realidad y solo existente en mi imaginación. La canción que define esto es El sonido del silencio de Alex Campos y la de Wish you were here de Pink Floyd.

* Entropía.-

* Gato de Schrödinger.- El nombre puede no resultar familiar para muchas personas ya que es el nombre de un experimento mental (recurso de la imaginación empleado para investigar la naturaleza de las cosas -de rerum natura-) propuesto por Schrödinger [un sistema formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato, una botella de gas venenoso, una partícula radiactiva con un 50% de probabilidades de desintegrarse en un tiempo dado y un dispositivo tal que, si la partícula se desintegra, se rompe la botella y el gato muere.] Digamos que son los post en el que le he puesto más de dos neuronas y cero corazón. La canción que define este capítulo es Smoke on the water de Deep Purple.

Laurel


Fue aquella vez en esa banca o fue en la silla de un café o fue al pie de un laurel. Quisiera recordar el día, el minuto, el instante en que nació una estrella en mi ser, supernova de emociones; puedo culpar a mi mala memoria al tiempo o a la suerte, echar la culpa a tus padres, a ti, a tu amiga o a mis amigos, un tequila, un te quiero, culpar al universo por nacer, la realidad misma por permitirme ser, culpar al laurel donde te esperé, la tortuga que te regalé, culpar a tus insistentes preguntas o al cielo de esa noche cuando te besé.

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4 años después...

Ahora lo recuerdo, es tan claro como el agua. Bien dicen que los sueños toman sentido mucho tiempo después de que son soñados. Fue en un parque, estabas sentada en una banca. Te pregunté ¿qué haces? y me dijiste: "nada, solo espero". ¿Me puedo sentar a tu lado mientras esperas? -dije- "claro, si así lo deseas"... De pronto, la mañana cruel me arrebataba el final de mi sueño, el fruto de la espera. Ahora lo entiendo, tenía que esperar, es por eso el tiempo incierto que plasmo en mis poesías, es por eso que soy tan paciente y tolerante con las cosas que me rodean, estaba en mi banca, esperando. Ciertamente dejé la puerta abierta para que a tu vuelta no dejaras de entrar.

Para que regreses

Evito borrar
las huellas de tus palabras con mis ojos,
disolver con lágrimas
tu corazón hecho letra.
Quito de mi mente
aquellas palabras que no te merecen
y busco verbos y adjetivos
dulces que te embellecen;
el verbo sublime, la rima ideal,
el soneto perfecto.

“Para que regreses…”


De tiempo en tiempo
te llama mi consciencia
te nombra desde el abismo,
grita por tu belleza
más esplendorosa que la luz;
logra verte entre nubes perpetuas,
claridad grisácea y crepuscular
que se filtra a través
del oscuro nido del alma.

“Para que te quedes conmigo…”


Cae la noche con rutilantes estrellas
noche sin promesas, noche mística
donde el mar se une al cielo.
Llegan a mi mente aquellas horas
donde te coroné de orquídeas,
de margaritas y violetas,
lugar donde construí
tu eterno templo de turquesa.
Olvidarte me costó dos mañanas,
veinticuatro noches
sin contar los atardeceres en llanto,
oraciones y botellas de tequila barato.
Me bastó un segundo recordarte,
descubrir los encantos crepusculares
de tu desgastada risa,
deleitarme en un instante
con los rasgos divinos
de tu pétrea figura.
Ilusiones y basura.

“…para que regreses.”


Salen de tu boca vanas melodías
que llegan hasta mis oídos profanos,
palabras mudas para un escritor sordo…
Mi barco sigue, sigue veloz
surcando océanos y mares,
sigo viajando a otros mundos,
buscando murallas de mármol,
estatuas de bronce,
mansiones de piedra gris
y castillos de ónice.

Frente al altar

Hasta que la muerte nos separe.
¡Y vaya que la separé de mí!
Lo único que hice
fue cumplir lo que le prometí
frente al altar.

domingo, noviembre 15, 2009

15 de Noviembre

Es tocar el dintel de la puerta, la que da al otro mundo
Es ver tus ojos, escuchar tu acento, tu voz amable.
Es sentir en mi alma el firmamento y las estrellas del cielo
y después, morir a tus pies.

domingo, noviembre 08, 2009

Ropavejero

Eterno ropavejero de recuerdos
llévate unos que tengo guardados
hace tiempo detrás de mis ojos;
me estorban a la vista
están sucios y empolvados,
lloran mis ojos irritados
por lo viejo y desgastado.

Véndele unas zapatillas de dignidad
a las Cenicientas de cada esquina,
que dejen de hablar con ratones,
que dejen de ser Bellas
en mundo de bestias
y cristalizar sueños espinados.

Suenan las doce campanadas.
¡Las doce! No pasa nada,
en este país no pasa nada.
Contamos con suficiente cristal
en los ojos como para fabricar mil zapatillas,
yo con mis recuerdos, ella con sus esquinas.
Corazones rotos y ojos desgastados,
almas harapientas y sentimientos usados,
recuerdos olvidados y rosas secas,
besos fríos y muñequitas sintéticas;
cambia compra y vende por igual.

Mi música

Melodías de amor, locura y muerte,
solo notas inertes
desfilando en pentagramas de neuronas.

Hablan de amor porque lo buscan,
de muerte porque la desean,
de locura como parte existencial
de un músico-poeta,
la locura siempre llamando a la puerta.

No escribo de amor porque lo tengo,
conjugo el verbo olvidar porque me es fácil:
te olvido si tú me olvidas.

Rehúsan tus oídos
a escuchar de perdón y olvido,
de notas efímeras y fugaces,
de amor porque te amo,
de sana locura que provocas
y de muerte, hasta que ella nos separe.

Viajas por metales y cuerdas,
resuenas en tambores y corazones,
eres mi música
la locura amor y muerte de mis canciones.

Parafraseando

Como me fascina escucharte hablar
el verme reflejado en tu mirar,
me ilumina tu sonrisa.

Desde hace tiempo eres mi alimento
te has convertido en mi necesidad.

Has despertado en mi ese sentimiento
y eso me hace realmente feliz.

¿No lo has notado?
¿Es necesario se más evidente?

lunes, noviembre 02, 2009

Me muero

Me muero de hambre y de sed
me muero por ti, por querer quererte.
Me muero por quedarme callado
por no lastimarme.

Me muero por ser cursi
por dejar de ser reservado.
Te deseo, merezco la muerte.

sábado, octubre 31, 2009

Una parte de mi vida

Soy chiapaneco de origen y nací en el seno de una de las familias cuyos orígenes se remontan a las cadenas montañosas de Oaxaca. Mis padres llegaron al municipio de M... Chiapas en el año de 1979 en busca de un mejor lugar para vivir. Carentes de grados académicos, mi padre únicamente estudió hasta tercero de primaria y mi madre aprendió a leer y escribir en un convento de monjas a la edad de 23 años. Tengo 10 hermanos, 8 de ellos son profesionistas, un doctor, dos enfermeras, dos contadores, un licenciado en matemáticas y un teólogo, quienes a pesar de la situación económica de mis padres ellos lograron sobresalir a base de sus esfuerzos personales. La vida fue amable conmigo ya que no me faltó el cariño de mis padres. No lo tuve todo, solo lo esencial. Nunca hubo lujos en mi casa; recuerdo la primera televisión que tuvimos, blanco y negro, para ese entonces yo tenía 4 años, fue todo un suceso: mi encuentro con la tecnología.

En lo particular nunca quise ir a la escuela, además que no estudié kinder. Cuando me llevaban a la primaria (mi mamá tenía un puesto de tacos y una muchachas que le ayudaban me acompañaban a la escuela) yo gritaba, les pegaba, lloraba e incluso aún cuando me habían dejado en la escuela me regresaba a la casa, obviamente no era del agrado de mi mamá. Mi papá por otra parte decía: -“si ese niño no va a estudiar déjalo, que se ponga a trabajar luego se va a arrepentir”-. No fue sino hasta que una de mis hermanas, que vive en el lado opuesto a donde nosotros vivíamos, estuvo dispuesta a hacer que la escuela me gustara, a la fuerza, obviamente. Me llevó una semana a su casa y estuve de oyente en una primaria cercana, le dijo al conserje que cerrara la puerta con llave -“está bien -dije- pero si me quedo, no entro”, pues me sacaron una silla “pero si me siento que sea en otro salón”, me fui a los salones de tercer grado, fue una guerra campal. Un día estuve en el sol, castigado por mi mismo, ya que no quería clases de educación física. Es obvio decir quien ganó la batalla, porque estoy aquí en 8° semestre de una carrera universitaria, claro, la tortura psicológica entre mi hermana y yo la supo mi mamá varios años después y hoy en día nos da risa.

Estudié la primaria y la secundaria en M... La preparatoria en T... Chiapas. Algo digno de recordar es que, a pesar de que mi papá nunca estudió una carrera profesional, era muy aficionado a la lectura y a realizar ensayos de tipo teológico. Tenía lleno un librero de diferentes tomos, géneros y gustos literarios. Por ese motivo a la edad de 13 años leí La Divina Comedia -nunca le entendí, demasiado espesa-, y a esto le siguió un buen número de ejemplares hasta el día de hoy sumando a lo menos 100.

Decidí estudiar en el área de la salud debido a un sueño infantil. Cuando era niño de 6-8 años me encantaba ver caricaturas, Los Halcones Galácticos, Superman, Batman, esas caricaturas de los noventas, me gustaba la forma en que ellos salvaban al mundo y de alguna manera me decía que cuando creciera yo iba a salvar al mundo también. Tiempo más tarde como sale en las películas, me di cuenta que el mundo es cruel con los sueños y que las cosas no son tan fáciles pero esto no me hizo renunciar a mi sueño. En la preparatoria todavía no sabía que iba a estudiar –me decidí el mismo día que me inscribí al área de ciencias de la salud-. Si no podía salvar a TODO el mundo por lo menos podía salvarlo uno por uno, cuando atendiera a un paciente. El destino, si se le puede llamar así, decidió que estudiara en la Facultad de Ciencias Químicas, y despertó en mi el interés por la investigación, de esta manera mi sueño sigue vivo.

Esta es mi vida, o más bien una parte de ella aún sin concluir.

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