lunes, marzo 08, 2010

Barco de papel


Te vi por primera vez en un barco de papel
y no pude comprender que podía subir a él.
Una vez más, una vez más, no supe que hacer.
Pude viajar, pude viajar y llevarte a otro lugar.

Tuve que entender que en ese barco yo no tenía lugar
y tuve que esperar y pensé que podrías regresar.
Una vez más, una vez más no supe que hacer.
Pude volar, pude volar y llegar a donde tú estas.

Tuve que esperar mil años para poder regresar
y en tu barco la luna alcanzar, no pienso en nada más,
sólo quiero que me veas una vez más.

Vi pasar la sombra de tu estela espiritual
te vi cruzar el cielo estelar.
Una vez más, una vez más, no supe que hacer.
pude hablar, pude hablar y tu historia pude contar.

Empecé a soñar que te esperaba en aquel lugar
donde las estrellas se juntaban con el mar.
Una vez más, una vez más no supe que hacer.
Pude soñar, pude soñar y nunca despertar.

Tuve que esperar mil años para poder regresar
y en tu barco la luna alcanzar, no pienso en nada más,
sólo quiero que me veas una vez más.
Pude viajar, pude volar, pude hablar y pude soñar,
sólo quiero que me veas una vez más.

sábado, marzo 06, 2010

El deber me llama

El deber me llama,
voy de nuevo a la mesa
escribo líneas que adquirirán sentido después
o morirán en la tierra, tal vez.
 
Escribiendo cosas pasadas, vividas, viejas heridas,
desempolvando mis esperanzas e ilusiones perdidas
reviviéndolas con desesperación y angustia
rogándoles que vuelvan otra vez a la vida.

jueves, marzo 04, 2010

Sin límites

No te limites,
no te ates ni me ates,
miremos la realidad del mundo
el cual se abre de pronto, cotidiano,
natural y tan lleno de promesas.

No te limites ni preocupes
en mi mundo no hay caballeros
de la naturaleza olvidada,
miremos la realidad del mundo
que se abre de pronto,
cruel, inquieta y dolorosa
pero aún tan llena de promesas.

martes, marzo 02, 2010

Después de ti

El otro día conversando en Facebook, en una especie de "taller" de poesía surgió esto que a continuación les presento:


Después de ti no hay nada
ni lluvia sol tormenta
ni paz, ni sueño, ni consuelo
¿quién necesita la paz
si me la robas a cada instante?
después de haber querido,
de haber podido, después,
intentas otra vez
en cada latido,
en los 360 grados de cada minuto
después de lo vivido
siempre hay un después,
después de ti
¿existe? ¿para qué?
no hay nada
ni sol ni madrugada
sólo manos vacías, ausencia,
ni lluvia ni tormenta
ni amigos, ni esperanza,
es cierto, tienes razón,
no hay nada, ni palabras precisas
ni despedidas adornadas
ni nada que consuele
y clamo al cielo,
y busco en las grutas tu nombre
el eco de la que alguna vez fue tu voz
y no encuentro nada que me consuele,
¿a dónde te habrás ido?
por qué cada vez que veo tus fotos
se ven borrosas
inertes, carentes de color,
de la brillante luz que alguna vez
llegó a capturar la cámara
de lo que fue tu alma,
de la utopía llamada: nosotros.

lunes, marzo 01, 2010

Adiós inesperado

Cuando al fin logré descifrar tu sonrisa,
a mirar sin asombro la alegría de tu llanto,
a descubrir mil flores en el valle de tu silencio,
murmullo de ensueños. Algo paso…

Algo me detuvo abruptamente,
idilio de palabrería, notas etéreas encantadas.
Una lágrima, ¿una sonrisa? un adiós.

lunes, febrero 22, 2010

Capítulo desconocido de una novela incompleta

Día Soleado

Me sucedió hace unas semanas, 5 de Enero para ser exacto. Como cualquier historia poco común esta no inicia con un “Había una vez”, claro que no, eso solo sucede en las historias color pastel de Hoollywood o en algunos cuentos de los hermanos Grimm. Era día de Reyes y por alguna extraña razón a una de mis hermanas se le ocurrió comprar una rosca, unas botellas de refresco y llamar a cada uno de mis parientes del pueblo para hacer una mini-fiesta, en realidad celebrábamos más la gula que el esfuerzo hecho por aquellos tres extranjeros que siguieron una estrella hace ya muchos años. Les decía, la “fiesta” consistiría en pan y agua, algo austera pero lo que importaba era el efecto simbólico de reunión familiar que esta tuviera en las futuras generaciones ahí presentes, llámese sobrinas, primos, etc. Cuando nos dirigíamos al supermercado -porque he de decirles que mi pequeño pueblo ya forma parte del capitalismo y de los grandes monopolios de las cadenas de tiendas comerciales (!) - al recorrer las 4 cuadras que separan mi casa de dicho lugar pasé por una calle por la que vivía (lo escribo en pasado porque hasta ese momento no sabía si realmente seguía viviendo ahí) una ex-compañera de secundaria, le dije a mi hermana que hacía mucho tiempo no sabía nada de ella y que algún día me gustaría pasar a preguntar por ella, digo, mi comentario fue hecho al aire, y encerraba algo incierto cuando dije “algún día”. Al salir del supermercado, rosca en mano, nos dirigimos decididos a sacrificarla en aras del consumismo postnavideño. Cual va siendo mi sorpresa que al salir noté la pequeña figura de una joven de cabello chino, ojos un poco rasgados, chaparrita, con una sonrisa que hubiese visto dos veces sin dudarlo antes de seguir con mi camino, venía con su mamá, la miré, me miró, el recuerdo acudió a mi mente, mencionó mi nombre, mencioné el suyo con cierta incredulidad. Es increíble las cosas que suceden por esa palabra que dicen los que saben del destino y esas cosas se llama casualidad. Intercambiamos dos que tres frases, me echaron carrilla mis hermanas y su mamá acerca de la soltería de ambos, recuerdo algo así como que me iban a poner en una tanda para ver si me conseguían mujer, la señora dijo que gustosamente compraba dos boletos, pues que se habrán creído, que soy cosa fácil. No. Era martes, quedamos de vernos para platicar el sábado en la tarde.
Llegado el día fui verla a su casa. Me parece una verdadera tragedia que viviendo a dos cuadras de mi casa no la haya visitado desde hacía ya 6 años, bueno, ella tampoco hizo el menor esfuerzo lo que me hizo sentir menos culpable. Las horas transcurrieron volando, hablamos de los amigos de la secundaria, de cosas de la universidad, de los viejos y no tan viejos amores, de la genealogía y de lo “solterones” que estábamos, en comparación con el promedio de mis contemporáneos de la secundaria yo ya debía ir por mi segundo matrimonio o con mi hijo asistiendo a la primaria. Llegamos a un punto en el que yo tenía que cumplir mi cometido, el motivo por el cual había ido gustosamente a verla y era porque yo hacía muchos años, diez para ser exactos, tuve una pequeña historia con ella, cosa que por su parte desconocía. No quise hacer alusión a su nombre inmediatamente así que le empecé a contar una historia atemporal, ubicada en un espacio que bien podía ser un salón universitario, un patio de preparatoria, una cancha de secundaria. La historia empezaba así:

Recuerdo que hace varios años me gustaba una muchachita. Iba en mi salón, no sé la razón o motivo pero me atraía, realmente me gustaba hasta el grado que los pasillos de la escuela me parecían más espaciosos, más anchos, cosa que aún hoy no he podido justificar y comprender muy bien. Como buen puberto el tema de las mujeres era algo totalmente desconocido para mi, me hubiese sido más fácil estudiar física cuántica y estudiar los manuscritos de Böhr antes que atreverme a decirle algo a alguna chica. Los meses pasaron, mi gusto fue in crescendo, aunque lo disimulaba bien -según yo- o de plano la muchacha, con todo respeto, andaba en otro planeta. Me le acercaba con pretextos, que si un cuestionario, que la tarea es muy difícil, que si las matemáticas se me facilitan, las indirectas no funcionan muy bien para algunas personas, así que después de muchas noches de insomnio decidí armarme de valor y decirle lo que sentía. Bueno, me armé de valor a medias, porque de que se lo haría saber, lo haría pero de que fuera a hacerlo en persona lo miraba realmente imposible. Decidí escribirle una carta. Solo recuerdo el inicio de tan preciado manuscrito, era un fragmento de una poesía de Manuel Acuña, Nocturno a Rosario: "Pues bien yo necesito, decirte que te quiero decirte que te adoro con todo el corazón, que es mucho lo que sufro que es mucho lo que lloro, que ya no puede mi alma y al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de última ilusión"; luego de estas palabras venía descrito en una prosa muy vulgar lo que mi corazoncito sentía en ese momento. Tardé más de 4 horas en escribir la carta, y más de una semana en decidirme a entregarla; no hubo final feliz.


CONTINUARÁ...

domingo, febrero 21, 2010

La huida

Corazón muerto en frío y sepulcral pecho
vociferando al viento maldiciones de azufre,
rompiendo con prontitud la puerta del infierno,
actuando sin razón.
 
Volando con movimientos bruscos
como un pez surcó el aire,
de este a oeste
hiriendo la piedra angular de mi casa de papel.
Escapando en canoas de cuatro estrofas,
surcando ríos de tinta paleolítica,
remando con plumas de ave fénix,
huyendo una lluviosa tarde de Septiembre.

martes, febrero 16, 2010

Enamorado de ti

Si estuviera enamorado de ti
haría de tus ojos las estrellas,
de tu sonrisa el sol,
y mi vida un satélite
girando a tu alrededor.

Si estuviera enamorado de ti
pensaría en futuro y sentiría en presente
escaparía contigo hacia ningún lugar
en canoas de cuatro estrofas
surcando ríos de tinta,
surcando la inmensidad.

Te pienso, te sueño,
me adorno de suspiros
y me visto de ternura.
¡Sí!. Estoy enamorado de ti.
Y menciono tu nombre a gran voz,
porque sé que no se me olvidará mañana.

lunes, febrero 15, 2010

Calla

Calla la noche,
la pluma deja de caminar entre líneas
se detiene el segundero, no lo oigo sonar.
 
Calla la guitarra,
las notas dejan de volar en el cielo
las cuerdas ahorcan la esperanza del canto que no volverá.
 
Calla tu voz,
y dime que me quieres en silencio,
que me besas con la mirada y me abrazas con tu sonrisa.
Calla tu corazón porque hace mucho ruido en la noche.
 
Calla mis suspiros con tus labios
Calla mi corazón con tus manos
Calla este ruido armónico de mi ser con tu ser.
Rápido, ven pronto, ven a callarlo,
que ya llevo muchos días sin dormir, esperándote

domingo, febrero 14, 2010

No basta

Letras maceradas no bastan
tumbas de cristal no bastan
corazones de menta no bastan
flores de colores no bastan
besos de sabores no bastan
setenta y tres días no bastan
borregos de algodón no bastan
un cerebro, dos manos
y un corazón no bastan
mi vida entera no bastan,
aun así, haré lo que pueda.

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